
Le digo que esculpa otro cuerpo, que de mis brazos saque aves y de la cabeza un lindo árbol milenario para observar el paso del tiempo.
Le digo también que mis piernas no las regale, solo las sepulte y deje que se absorban hasta el subsuelo, que tome mis pies y los destruya y luego con ellos invente una esfera que ruede hasta girar como lo hice siempre.
Apuntalado por chispas de metales calientes, me fundo lentamente en un abismo de piedras, cada una muy dura y muy imperfecta, esperando ser talladas por un cincel de plumas lilas y verdes.
Así debo estar pienso, y me acurruco junto a una roca indecisa que me mira como diciendo que no es apoyo de nadie, que ella es rígida y poco solidaria, no es blanda ni cálida, es solo una roca carcomida por la mar que arremete.
Calmo la estampa de recién llegado y decido simplemente abrazarla, esperando mi turno para la gran creación que para muchos será un nacimiento, para otros reencarnación, para algunos una nueva vida y otros locos dirán que en mundos anteriores no tuve perdón, dirán que no me he iluminado, dirán que soy un pariente lejano, podrán decir hasta que del diablo nazco pero jamás reconocerán a cual fracaso de vida triste se desplazó algún día entre las manos de los que antes las cerraron y ahora las abren para seguir luchando. No sabrán nunca que mi memoria no tendrá espejos y que si algún día decido pensar quien vive dentro intentaré por todos los medios acudir a los sueños, esos que despiertan agitados y nos hacen creer que algo más nos está diciendo que decantemos.
Me mirarán con ojos fijos, me tomarán entre brazos tibios, los que antes me alejaron ahora querrán tocarme y los que siempre estuvieron tal vez ni me conozcan, los que no me miraron a lo mejor no lo harán de nuevo pero los que de mi se burlaron no tendrán la compasión de lo que significa un espíritu herido.
No vengo a vengarme ni menos a desquitarme, solo quiero ofrecer el cartón que me envuelve para que alguien con un motor más digno lo mueva como se merece.
Tal vez sea yo, tal vez sea alguien distinto, todo depende de cómo el creador me tome entre sus manos y me imagine.... sentado al lado de un río con raíces y hojas que caen en cada estación o como un ser que crece, que vive y que llega hasta donde ahora estoy.
Lo único que me tiene ansioso entre tantas rocas molidas listas para la reconstrucción, es solo suponer que cuando me armen no quiero que lo hagan con intenciones ni con proyección, solo me gustaría convertirme en lo que ahora soy, un montón de polvo abandonado a orillas de callejón de guano, esperando que alguien me toque con un incienso mágico y que me diga para de soñar, levanta tus manos y toma tu cuerpo indefenso y dale forma, toma tu cabeza baja y levántala con luz y sombra y mira hacia delante como lo habrías hecho si fueras aquel hombre nuevo. Repite que eres otro y que lo que ofreciste de materia prima para algún alma circulante lo usarás para iniciar de nuevo lo que nunca, pero nunca te has atrevido a empezar, la vida.